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	<title>Comments for Pablo Ortellado</title>
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	<description>Apenas um blog</description>
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		<title>Comment on A economia criativa e a economia social da cultura by A esquerda fora do eixo &#124; DOSSIÊ FORA DO EIXO</title>
		<link>http://www.gpopai.org/ortellado/2011/04/a-economia-criativa-e-a-economia-social-da-cultura/#comment-1107</link>
		<dc:creator>A esquerda fora do eixo &#124; DOSSIÊ FORA DO EIXO</dc:creator>
		<pubDate>Sun, 22 Apr 2012 23:12:02 +0000</pubDate>
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		<description>[...] no cenário cultural, com a possibilidade de alteração da Lei do Direito Autoral. No artigo “A economia criativa e a economia social da cultura“, Pablo Ortellado descreve quatro grandes mudanças que ocorreram no Ministério durante esse [...]</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>[...] no cenário cultural, com a possibilidade de alteração da Lei do Direito Autoral. No artigo “A economia criativa e a economia social da cultura“, Pablo Ortellado descreve quatro grandes mudanças que ocorreram no Ministério durante esse [...]</p>
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		<title>Comment on Um artigo inconcluso: Considerações sobre a política nos grupos autônomos by Valmir</title>
		<link>http://www.gpopai.org/ortellado/2011/10/um-artigo-inconcluso-consideracoes-sobre-a-politica-nos-grupos-autonomos/#comment-1050</link>
		<dc:creator>Valmir</dc:creator>
		<pubDate>Mon, 09 Apr 2012 02:27:56 +0000</pubDate>
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		<description>Caro Pablo, seu texto indica temas importantes sobre grupos autônomos.

abs

valmir</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Caro Pablo, seu texto indica temas importantes sobre grupos autônomos.</p>
<p>abs</p>
<p>valmir</p>
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		<title>Comment on A fábrica de papers by Antonio Guimarães</title>
		<link>http://www.gpopai.org/ortellado/2012/01/a-fabrica-de-papers/#comment-874</link>
		<dc:creator>Antonio Guimarães</dc:creator>
		<pubDate>Mon, 05 Mar 2012 17:03:28 +0000</pubDate>
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		<description>As políticas de fomento baseadas no produtivismo já estão saturadas quanto ao que poderiam obter. Passaram a gerar distorções e dificultar o próximo passo a ser dado na produção científica nacional que é adquirir qualidade e impactos (tanto acadêmicos como econômicos e sociais). Entretanto as agências (CNPq, FAPESP, etc) e outras instituições acadêmicas ainda não se deram conta da mudança de paradígma.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>As políticas de fomento baseadas no produtivismo já estão saturadas quanto ao que poderiam obter. Passaram a gerar distorções e dificultar o próximo passo a ser dado na produção científica nacional que é adquirir qualidade e impactos (tanto acadêmicos como econômicos e sociais). Entretanto as agências (CNPq, FAPESP, etc) e outras instituições acadêmicas ainda não se deram conta da mudança de paradígma.</p>
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		<title>Comment on A fábrica de papers by patfranca</title>
		<link>http://www.gpopai.org/ortellado/2012/01/a-fabrica-de-papers/#comment-872</link>
		<dc:creator>patfranca</dc:creator>
		<pubDate>Mon, 05 Mar 2012 14:05:06 +0000</pubDate>
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		<description>Há ainda um problema muito sério que consiste nos critérios de direitos autorais. Há bolseiros de investigação que são contratados, com fundos públicos, para trabalhar em projectos de investigação em universidades, também elas públicas. Muitas vezes são estes bolseiros que fazem todo ou a maioria do trabalho de investigação mas nem sequer vêem o seu nome nos papers que depois são publicados. Ou seja, os bolseiros fazem o grosso do trabalho e, depois, os papers são publicados com a autoria do responsável do projecto e dos professores a eles associados. Isto está claramente errado. No entanto, é um procedimento mais habitual do que seria de esperar.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Há ainda um problema muito sério que consiste nos critérios de direitos autorais. Há bolseiros de investigação que são contratados, com fundos públicos, para trabalhar em projectos de investigação em universidades, também elas públicas. Muitas vezes são estes bolseiros que fazem todo ou a maioria do trabalho de investigação mas nem sequer vêem o seu nome nos papers que depois são publicados. Ou seja, os bolseiros fazem o grosso do trabalho e, depois, os papers são publicados com a autoria do responsável do projecto e dos professores a eles associados. Isto está claramente errado. No entanto, é um procedimento mais habitual do que seria de esperar.</p>
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		<title>Comment on Meu filho (tradução) by pedalante</title>
		<link>http://www.gpopai.org/ortellado/2012/02/meu-filho/#comment-841</link>
		<dc:creator>pedalante</dc:creator>
		<pubDate>Mon, 27 Feb 2012 15:36:43 +0000</pubDate>
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		<description>Mi hijo tiene más de tres años. Es un niño excepcional. Todos los niños de esa edad son excepcionales. Pasa por un máximo de la curva descrita por el hombre. Atraviesan una época breve en que la suma de las prosperidades de la carne y del espíritu es mayor. ¡Flor de la florida infancia! ¡Momento sagrado! El cuerpo, rico aún de líneas redondas y suaves que recuerdan el seno que lo nutrió y la amabilidad de la leche, ha empezado a estirarse, enjuto por el juego. El músculo brota. Las pantorrillas bronceadas se endurecen. El pecho, cuando la agitación de la carrera le hace respirar angustiado, dibuja el sólido círculo de su oculta caja. El cuello adquiere su orgullo de pedestal; la cabeza comienza a sentirse cumbre, y se alza naturalmente hacia el cielo. Los pies se han vuelto ágiles y astutos. Las manos no son ya rollitos de inválida manteca. Saben acariciar y romper, y cada dedo aprende su oficio. La piel ha perdido el rosado excesivo y un poco vulgar de los que lactan todavía. Una sublime palidez, mensajera del corazón, pone su luz en las sienes delicadas. El cabello tibio se ensortija en bucles rebeldes. La boca, delicia húmeda y roja donde ríen, hasta en el llanto, los completos dientecillos, es un vértigo del beso. Los ojos rebosan inocencia, y también deseos innumerables: ojos en que caben ahora las perspectivas de los bosques y de las llanuras: ojos bastante profundos para retratar los mares y las estrellas, ojos en que reposará, mientras viva, la imagen del infinito. Esos ojos claros, sus ojos... ¿qué? ¿Se cerrarán, decís que se cerrarán?

Y mi hijo canta, grita, corre, torbellino de júbilo, pequeño alud de felicidad. ¿Han calculado los sabios la energía que gasta un niño desde la mañana a la noche? ¿Cómo explican que gastando tanta, crezca y se haga fuerte con tal empuje y rapidez? ¿En qué aritmética estará la solución? ¡Y además, mi hijo es valiente! -es capaz de asomarse a todos los precipicios, como si hubiera conservado sus alas de ángel...-, ¿qué? ¿Se caerá por fin, decís que se caerá?

¡Oh, nuestros paseos filosóficos! En un charco del jardín se ahoga una avispa. Nos compadecemos de ella. Organizamos el salvamento. La sacamos con un palito. Él quería sacarla sin artefacto alguno.

-¿Por qué el palito? -me pregunta.

-Porque hay avispas que pican, ¡ay!, hasta cuando se las socorre...

A veces nos arriesgamos sobre el camino ancho, el camino que no se acaba nunca. Yo me fatigo mucho antes que él. Y hablamos. Y nos cruzamos con personas y con animales, con una vaca...

-Papá, esa vaca que viene, ¿«quién» es?

-No lo sé, hijo mío.

Casi siempre tengo que contestar lo mismo: «No sé». ¿Qué? ¿Decís que él tampoco sabrá nada, que se irá sin saber nada?...

Una caravana de hormigas nos corta el paso. Hay que respetarlas. Mi hijo, acostumbrado a que las gallinas y los perros menores huyan de él, contempla las hormigas silenciosamente, y después me interroga:

-Papá, ¿por qué no se asustan de mí?

-Porque no te ven, hijo mío. Eres demasiado grande...

¿Os sonreís? ¿Que habríais respondido vosotros? De esos labios salen enigmas terribles. Salomón consiguió satisfacer a la reina de Saba. Yo dudo que mi hijo se fuera contento. ¡No existe reina que tenga la imaginación de un niño de tres años! Poetas ufanos de vuestra fantasía, ¿podéis jugar tres horas con piedrecitas y cáscaras de nuez? ¿Podéis, como mi hijo, infundir un alma brillante a lo más inerte, oscuro, mutilado, muerto, a una mota de tierra, a un pedazo de trapo? Si os llegara siquiera la imaginación a representaros el alma ajena, el dolor ajeno, hombres cultos, ¿os trataríais unos a otros como máquinas?

Para mi hijo no hay máquinas hasta hoy en el universo. Todo respira, todo es instinto y voluntad. Todo convida o amenaza. Todo es digno de amor o de odio. Así debió ser la aurora del mundo... ¿Qué? ¿Morirá? ¿Decís que mi hijo morirá?...

Publicado en &quot;La Razón&quot;, Montevideo, 29 de julio de 1910.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Mi hijo tiene más de tres años. Es un niño excepcional. Todos los niños de esa edad son excepcionales. Pasa por un máximo de la curva descrita por el hombre. Atraviesan una época breve en que la suma de las prosperidades de la carne y del espíritu es mayor. ¡Flor de la florida infancia! ¡Momento sagrado! El cuerpo, rico aún de líneas redondas y suaves que recuerdan el seno que lo nutrió y la amabilidad de la leche, ha empezado a estirarse, enjuto por el juego. El músculo brota. Las pantorrillas bronceadas se endurecen. El pecho, cuando la agitación de la carrera le hace respirar angustiado, dibuja el sólido círculo de su oculta caja. El cuello adquiere su orgullo de pedestal; la cabeza comienza a sentirse cumbre, y se alza naturalmente hacia el cielo. Los pies se han vuelto ágiles y astutos. Las manos no son ya rollitos de inválida manteca. Saben acariciar y romper, y cada dedo aprende su oficio. La piel ha perdido el rosado excesivo y un poco vulgar de los que lactan todavía. Una sublime palidez, mensajera del corazón, pone su luz en las sienes delicadas. El cabello tibio se ensortija en bucles rebeldes. La boca, delicia húmeda y roja donde ríen, hasta en el llanto, los completos dientecillos, es un vértigo del beso. Los ojos rebosan inocencia, y también deseos innumerables: ojos en que caben ahora las perspectivas de los bosques y de las llanuras: ojos bastante profundos para retratar los mares y las estrellas, ojos en que reposará, mientras viva, la imagen del infinito. Esos ojos claros, sus ojos&#8230; ¿qué? ¿Se cerrarán, decís que se cerrarán?</p>
<p>Y mi hijo canta, grita, corre, torbellino de júbilo, pequeño alud de felicidad. ¿Han calculado los sabios la energía que gasta un niño desde la mañana a la noche? ¿Cómo explican que gastando tanta, crezca y se haga fuerte con tal empuje y rapidez? ¿En qué aritmética estará la solución? ¡Y además, mi hijo es valiente! -es capaz de asomarse a todos los precipicios, como si hubiera conservado sus alas de ángel&#8230;-, ¿qué? ¿Se caerá por fin, decís que se caerá?</p>
<p>¡Oh, nuestros paseos filosóficos! En un charco del jardín se ahoga una avispa. Nos compadecemos de ella. Organizamos el salvamento. La sacamos con un palito. Él quería sacarla sin artefacto alguno.</p>
<p>-¿Por qué el palito? -me pregunta.</p>
<p>-Porque hay avispas que pican, ¡ay!, hasta cuando se las socorre&#8230;</p>
<p>A veces nos arriesgamos sobre el camino ancho, el camino que no se acaba nunca. Yo me fatigo mucho antes que él. Y hablamos. Y nos cruzamos con personas y con animales, con una vaca&#8230;</p>
<p>-Papá, esa vaca que viene, ¿«quién» es?</p>
<p>-No lo sé, hijo mío.</p>
<p>Casi siempre tengo que contestar lo mismo: «No sé». ¿Qué? ¿Decís que él tampoco sabrá nada, que se irá sin saber nada?&#8230;</p>
<p>Una caravana de hormigas nos corta el paso. Hay que respetarlas. Mi hijo, acostumbrado a que las gallinas y los perros menores huyan de él, contempla las hormigas silenciosamente, y después me interroga:</p>
<p>-Papá, ¿por qué no se asustan de mí?</p>
<p>-Porque no te ven, hijo mío. Eres demasiado grande&#8230;</p>
<p>¿Os sonreís? ¿Que habríais respondido vosotros? De esos labios salen enigmas terribles. Salomón consiguió satisfacer a la reina de Saba. Yo dudo que mi hijo se fuera contento. ¡No existe reina que tenga la imaginación de un niño de tres años! Poetas ufanos de vuestra fantasía, ¿podéis jugar tres horas con piedrecitas y cáscaras de nuez? ¿Podéis, como mi hijo, infundir un alma brillante a lo más inerte, oscuro, mutilado, muerto, a una mota de tierra, a un pedazo de trapo? Si os llegara siquiera la imaginación a representaros el alma ajena, el dolor ajeno, hombres cultos, ¿os trataríais unos a otros como máquinas?</p>
<p>Para mi hijo no hay máquinas hasta hoy en el universo. Todo respira, todo es instinto y voluntad. Todo convida o amenaza. Todo es digno de amor o de odio. Así debió ser la aurora del mundo&#8230; ¿Qué? ¿Morirá? ¿Decís que mi hijo morirá?&#8230;</p>
<p>Publicado en &#8220;La Razón&#8221;, Montevideo, 29 de julio de 1910.</p>
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